No es acerca de una chica…

Era una larga y fría noche de diciembre y las vueltas que Carlos daba en su cama ya no se podían contar ni incluyendo los dedos de los pies. Porque cuando el sueño logra doblegar al afectado y este cumple su deseo y se dispone para ir al encuentro de Morfeo el cuerpo luego se arrepiente, Carlos nunca supo y probablemente nunca sabrá. El hecho era que su cama parecía victima de otro tipo de aventura y tanta modificación de posición le había robado la comodidad. Se levanto cansado, cansado de tanta mierda. Si, no podía dormir, pero ese era el menor de sus problemas, incluso cuando ya llevaba así un par de semanas. Por su mente paso la idea de echar una buena bocanada de esos cigarrillos nuevos que había comprado; que juraba que eran algo sospechosos por su increíble precio. Había tenido miedo de probarlos, considerando que la idea de caer con alguna misteriosa afección provocada por fumar tabaco de dudosa procedencia era muy probable, pero después de acabar los primeros diez en una cantidad de días relativamente parecida y seguir igual, esa idea había sido catapultada al cementerio de su consciencia. Consideró la idea de alimentar el vicio por un momento, pero la sensación del golpe de la nicotina en sus sentidos le despertó la lógica, que le dijo que era algo necio fumar para poder dormir. Después de todo ese era su objetivo, no solo pasar el tiempo.

Vencido ya por su incapacidad de apagar su cerebro, se levantó a la pequeña esquina de su humilde morada, esa esquina que al poseer una tetera y una pequeña hornilla eléctrica se había ganado la denominación de cocina; tal vez en alguna dimensión distinta esta esquina era la reina de las cocinas, pero en la dimensión de Carlos era suficiente. Después de poner un poco de agua en la tetera, se quedo mirando como lentamente el aparato pronunciaba varios de los vocablos de su léxico térmico y el agua ejecutaba lenta pero segura el frenesí del hervor. Y, a pesar de ver extasiado este proceso, la mente de Carlos estaba inundada y poseída por una sola cosa, un solo concepto, una sola idea.

Ella.

Tal vez suena tan convencional como la forma en la que el vapor escapa la olla cuando el agua hierve o el sonido de la lluvia en el cristal, pero quizás esta no sea una historia tan convencional. Pero… todos tienen su musa. Hasta las musas mismo.

Ella. Después de algo mas de tres meses de “abstinencia”, como le decía Carlos, la mejor forma de expresar lo que sentía o su pensamiento en general era un símil del purgatorio. Como sea que se lo conciba, siempre tendrá ese significado de lugar de paso, de ese lugar que uno no quiere estar pero toca. Abstinencia de Ella. Para ser mas elocuentes con la historia, Carlos la dejó. O tal vez Ella lo dejó a él. Pero así, a secas, sin prepararse, sin meditarlo. De golpe. La primera semana sintió algo que no había sentido hacia tiempo ya: sintió un dejo de libertad. Pero a la segunda semana su mente y su corazón pecó de la misma forma que pecan todos los seres humanos, analizó tanto su libertad que súbitamente le cambio de color. Ya no era algo interesante ni atractivo. A pesar de que mientras estuvo con Ella añoraba esa “libertad”, ahora la sentía como un estorbo. Ella; quería volver a sentirla en sus manos; sus dedos interpretándola como solo el podía, como a él le gustaba. Quería volver a sentir ese toque; frío como la muerte en sus dedos pero como un incendio en su corazón. Quería volver a sentir esa frenética emoción que sentía cuando la oía y ese temblor fino pero exuberante que le producía saber que estaría, con Ella.

El pestillo de la tetera indicando el fin de su trabajo casi le provoca un infarto a Carlos. Se preparó la bebida mas inofensiva que pudo encontrar en su reserva para no perturbar su intención de dormir. El amplio hilo de vapor que la taza emitía le retrocedió el tren de pensamiento un par de minutos para volver a elucubrar su idea previa. Si, la extrañaba con toda su alma. Pero… pero no podía ser. A pesar de todo el amor que sentía por Ella, se sentía de alguna forma atrapado, se sentía encadenado a una vida tan diferente de la que se imaginó alguna vez para el que una chispa en su cerebro lograba racionalizar su ausencia y le pedía que siga adelante. ¿Pero como? No era así de fácil. No para Carlos por lo menos. Le había dedicado tanto y Ella le había retribuido tanto, pero no de la forma de la que se podía vivir. Había luchado por lo que creía era correcto, pero ahora el fino vapor de su taza le hacia poner en duda el mismo significado de que es correcto. Mierda. Una intensa y profunda sensación sacudió a Carlos en ese momento; como si un gancho lo tomara suave pero firmemente de la cadera y lo llevara a las profundidades de la nada, del vacío. Trató de forzar un suspiro pero falló. ¿Y de donde lo iba sacar? estaba vacío después de todo. Se aferro a su taza y se tomo el contenido de un bocado, sintiendo ese intenso ardor del calor infernal del liquido lacerar su esófago, y lo consideró una purga, una cachetada para volver a la realidad. Ella se había ido, y su corazón se fue en el mismo taxi.

Solo quedaba seguir viviendo. ¿Quién sino uno mismo para levantarse cuando se cae, después de todo? pensó Carlos. Se levanto, caminó tres pasos y cayo en su lecho; no se preocupó por la comodidad, solo cerro los ojos y oyó su voz en una sola nota, sostenida hasta que su inconsciencia se hizo cargo y por fin quedo dormido. Soñó con Ella; solos en el mismo bar, él navegando por su cuerpo como un velero, con ritmo preciso y exquisito. Porque a la final, pobre Carlos, la música es preciosa, pero no es una buena musa. Es como la vida misma, pero como han dicho tantas veces, no se vive del amor. Hay que comer. Y Carlos, que ya le había vendido su ser al arte, no podía vivir del aire. Una noche como esta, hace tres meses, decidió dejar la música para poder vivir. Y durante tres meses, vivió la misma larga noche.

 

Si, la música.

¿Qué esperaban?

¿Una Chica?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s